La historia de Sant Narcís

Plaça de l'Assumpció

Hoy os queremos explicar un poco la historia de nuestro barrio, Sant Narcís. 

Antiguamente, la zona donde actualmente se encuentra el barrio era un espacio divisorio dedicado a la agricultura, entre Girona y Santa Eugènia de Ter. En época de enfrentamientos bélicos quedaba desamparado y servía como alojamiento de tropas. Por ejemplo, durante la Guerra de los Segadores (1640-1652), las tropas de Felipe IV atravesaban constantemente las huertas de la zona y entraban en Girona.

En 1948 comienza la construcción de las viviendas en los terrenos que actualmente forman el barrio de Sant Narcís. Unos años antes, en 1940, habían tenido inundaciones en la zona y se decidió que había que construir el barrio.

El arquitecto Ignasi Bosch y Reitg fue el encargado de diseñar el proyecto. Se inspiró en el racionalismo de las viviendas de protección oficial de Berlín (en alemán, Siedlungen der Berliner Moderne). Estas viviendas alemanas fueron construidas en una época (1910-1933) en la que Berlín era considerada una ciudad progresista social, política y culturalmente y están inscritos en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, desde 2008.

Así pues, el arquitecto diseñó un proyecto que, a pesar de inspirarse en aquellos edificios alemanes, conservaría cierta tradición catalana. El conjunto de viviendas sigue un modelo de ciudad jardín, ya que Bosch consideraba importante que el barrio tuviera un aire rural, huyendo de la masificación y el apelmazamiento que había en la ciudad. El proyecto se llamó «Grupo de viviendas de la Obra Sindical del Hogar de San Narciso» y fue diseñado en 1944, aunque las obras no empezarían hasta 1948 debido a las dificultades en el proceso apropiativo.

Grupo Sant Narcís
1952. Inauguración del Grupo San Narciso

Por tanto, nos encontramos con un barrio acogedor, con casas de poca altura y, algunas, con jardín independiente, con espacios abiertos, ajardinados y árboles. El conjunto urbano está ubicado alrededor de una plaza porticada, la de la Asunción, que, según el proyecto del arquitecto, concentraría la parte de servicios del barrio: iglesia, centro social, centro parroquial y escuela de formación profesional. Actualmente, como quizás ya sabéis, también encontramos entidades y negocios como el Bar Sant Narcís, Ohana SalutLa Volta, el celler de Sant Narcís, la peixateria Puignau

En una primera fase se construyeron las casas de dos plantas con jardín independiente. Más adelante, se construirían edificios de cuatro plantas. Las casas tienen una estructura de paredes de carga con techos de bóvedas de cuatro puntos. El exterior es enlucido y pintado y la cubierta suele ser de teja árabe. El conjunto del barrio está bien definido y se diferencia respecto al resto de la ciudad de Girona.

El 18 de julio de 1951 se inauguró el barrio de Sant Narcís, aunque la inauguración oficial no sería hasta febrero de 1952. Finalmente, el barrio constaba de 527 viviendas que fueron adjudicados primeramente a las personas que estaban sindicadas a la Obra Sindical del Hogar. Posteriormente se adjudicaron las viviendas más sencillas a las clases obreras.

El conjunto inicial de viviendas constituye una muestra significativa de la política de vivienda que se llevó a cabo por la Obra Sindical del Hogar durante la posguerra.

Actualmente, Sant Narcís es un barrio lleno de vida, de ambiente tranquilo, donde se llevan a cabo diversas actividades comunitarias en las que los vecinos y vecinas suelen implicarse. Por ejemplo, tenemos en marcha el proyecto Menja’t Sant Narcís, Barri Comestible del que os hablábamos hace unos días. También, antes de la pandemia, organizábamos mercados solidarios, actuaciones musicales…

Nos encanta formar parte del barrio de Sant Narcís. Es ideal para nuestro concepto de SlowTravel, situado fuera de la parte más turística de la ciudad, un barrio en el que se hace vida de pueblo y donde todos los vecinos y vecinas nos conocemos. Un lugar donde la vida parece que va más pausada, donde los comercios son todos de propietarios locales y no cadenas. Pensamos que es el barrio ideal para que el viajero pueda sumergirse en la cultura gerundense, san narcisenca, y no se sienta un «invasor» más de la ciudad, sino parte de ella.

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