Cómo el tradicional barrio de Sant Narcís abre las puertas al mundo: My home tu casa.

En verano de 2018, el barrio de Sant Narcís inicia un viaje, un viaje muy lejos pero sin moverse de su sitio. Este sitio tan especial con tanta identidad propia y es que en Sant Narcís creció Can Cocollona.

El viaje se inicia enseñando y mostrando al mundo, más imperioso que nunca, el orgullo del barrio: su peculiar arquitectura de casitas blancas; aceras ajardinadas; este “pueblo” (para los que vivimos en él) anexado en Girona; sus comercios locales; su día a día de vecinos saludándose por las calles; bares donde aún se juega a cartas, a dados, al dominó… dónde parece que se ha parado el tiempo; tiendas de terceras generaciones agrandando su conocimiento. En un rinconcito de este barrio de aloja gente de Canadá, Australia, Japón, Malasia, Singapur, Islandia, Lituania… De cualquier sitio dónde os podáis imaginar, pero de una manera diferente y peculiar, de una manera “Slow”.

Qué es viajar “Slow”?

Lo que es importante es sumergirse y experimental el hecho auténtico durante los viajes. “Vivir como uno más”, adoptar nuevos ritmos de vida y establecer relaciones auténticas con la gente local. Estos son los puntos clave de viajar “slow”. Y esto es lo que ofrece el barrio de Sant Narcís y Can Cocollona desde el momento en que abrimos las puertas a los viajeros que se alojan con nosotros.

Slow travel es sinónimo de buscar la sostenibilidad y de provocar el menor impacto ecológico posible. Lo que es importante es mimetizarse con el entorno, la cultura y establecer relaciones auténticas.
Uno de los pilares de esta filosofía es simplemente apreciar el momento, aislarse o profundizar en las conversaciones que establecemos con otros viajeros o gente local.

Sentirse como en casa aunque uno esté a millones de kilómetros.
Otra característica de este concepto de viajar es buscar lugares y destinos alejados de las masificaciones turísticas, y es por eso que Sant Narcís es ideal, sin darse cuenta, por la filosofía “slow”. Y es que no se trata de convertir el barrio para los turistas, sino que los turistas de conviertan en un vecino más durante su estancia. Quieren comprar dónde los vecinos lo hacen, hablar con ellos, comer la comida de aquí, integrarse en el día a día de la gente local, lejos de las masificaciones, conocer sus costumbres, tradiciones y gastronomía. Y es que Sant Narcís tiene mucho de todo esto para ofrecer.

Este viaje lo hemos iniciado juntos, gracias por hacernos volar.