Nómadas Digitales, otros mundos

Gilbert i la seva bici

Creo que ya he comentado en otras ocasiones cómo me llena mi trabajo, me siento muy afortunada y privilegiada. De hecho, para mí, no es un trabajo sino un estilo de vida. Tengo la suerte de conocer en mi día a día gente maravillosa, lo que muchos dirían «extraños», «hippies», «extravagantes» o, incluso, he llegado a oír decir «locos»: para mí son personas excepcionales. A los ojos de la sociedad actual los definen de diferentes, «raros» y para mí charlar, acogerlos en casa, ser el punto de confort, calidez de sus viajes o de su vida, me hace sentir muy afortunada.

También compartimos largas charlas sobre la vida, nosotros, orgullosos de la nuestra, que a ojos del mundo es tan extraña… «Y ellos, los otros, la sociedad» se creen normales, porque tienen una rutina, casa, coches, tele, facturas, problemas que los ahogan… cosas que a muchas personas no las hace felices. Y al final, en la vida, es lo más importante para todos: ser feliz. Esta última conversación la tenía con Gilbert bajando del Castillo de Sant Miquel.

Gilbert, un auténtico Nómada Digital. Hace tres años cogió la bicicleta y arrancó, desde su pueblo del Penedés, a explorar el mundo. Con su talento para la fotografía, decidió que exploraría todas las viñas del mundo: Francia, Italia, Estados Unidos… ahora tiene el deseo de visitar Georgia, «Creo que me gustará mucho» dice. Hace tres años que su vida es un viaje, no sabe dónde dormirá al día siguiente, no sabe cuál será su próximo trabajo y el resultado de todo ello: es feliz, se siente realizado, contento cada día.

Cuando regresa a casa, lo disfruta, pero ya espera con deseo volver a arrancar, volver a su vida, que está encima de la bicicleta, donde la esperan viñedos desconocidos aún, con gente muy acogedora, noches, comidas bajo las estrellas con olor a viña, donde prueba los mejores vinos y comidas de la zona que sus anfitriones le ofrecen, con mucho gusto.

También largas sesiones de fotografía, el trabajo, donde aflora su talento… «Le hago tirar una copa llena de vino al aire para coger al vuelo la mejor instantánea, por ejemplo» explica.

La pandemia le ha hecho ralentizar, como a todo el mundo, su vida. El confinamiento le hizo detener en unos viñedos de Francia, donde celebró, también, su cumpleaños… Un escenario de película, ¿no?

Pues lo que puedo concluir después de hablar con mucha gente que ha arrancado a viajar y a vivir su vida según lo que le dicta el corazón y no la sociedad -y la pequeña experiencia que tengo- es que escuches dentro de ti lo que tu alma te pide y vivas de acuerdo a ello, será más fácil ser feliz y vivir en paz. Suena muy frase de peli pero es a la conclusión que he llegado y una fórmula que le funciona a todo el mundo. Y tú, ¿qué opinas? ¿Sientes que tu vida es diferente a los estándares? ¡Cuéntanoslo! O si tienes algún sueño o deseo de llevar una vida diferente a la actual, ¡también! ¡Nos encantará escucharla!

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