Múltiples efectos negativos es lo que pueden esperar los destinos en los próximos años
De acuerdo con una encuesta realizada por el alojamiento CanCocollona a través de sus redes sociales, el 73% de los encuestados considera que la saturación turística lleva a un aumento de los precios para los residentes. Barcelona, Mallorca, Ibiza, entre otros destinos son ejemplo de ello. Se trata de un fenómeno que está creando una gran brecha entre los turistas y residentes. Una situación que esta afectando la calidad de vida de las comunidades locales gravemente. A través de las redes, cientos de personas se mostraron hartas de la situación:
«Estamos muy preocupados por la cantidad de gente que llegó este año a la isla. Los residentes somos los más afectados. He llegado a plantearme hacer un referéndum para preguntar a la comunidad que modelo turístico sería el indicado para afrontar esta problemática», Carmen Riu, empresaria mallorquina.
«La «turismofobia» no es un fenómeno aislado, sino una reacción a la masificación turística que afecta la calidad de vida en la ciudad de Barcelona. El modelo de turismo actual está muy enfocado en el bajo coste y esto contribuye a una serie de problemas sociales y económicos», señaló el antropólogo José Mansilla.
«Me siento extraño en mi propia tierra, especialmente en temporada alta. Siento presión por los precios, servicios locales, renta y mucho más. Es demasiado. Estamos más que abrumados», contó un ciudadano de Baleares en su cuenta de Instagram.
Continuando con el sondeo realizado por CanCocollona, el 20% de los participantes reveló que la sobreocupación de espacios públicos es un gran problema a la hora de visitar un destino. Y es que la afluencia masiva de turistas puede llevar a la congestión de áreas públicas como parques, playas y plazas, reduciendo la disponibilidad y el confort para todos los usuarios.
Tan solo si nos basamos en la Costa Brava, no es lo mismo ir a Lloret de mar que ir a Tossa de mar. Lloret al ubicarse mucho más cerca de Barcelona atrae a más turistas y sus calles están también sobrecargadas de comercios, se ve más sucio, hay incluso grandes cadenas de comidas; mientras que Tossa de mar, aunque también es concurrida, sus calles se ven más auténticas, más limpias, conservan su identidad y hasta se respira diferente, lo que nos permite concluir que la sobreocupación de espacios es un DESAFÍO para el sector turístico debe atender.
Por último, la encuesta también encontró que el 7% de su comunidad no está informada sobre los problemas específicos de la saturación turística. Cifra que aunque no es muy alta revela la falta de sensibilización e interés en la materia. Esto puede deberse a que no entienden que los fenómenos climáticos son consecuencia de las actividades humanas. También son escépticos y se niegan a creerlo por influencia política, económica o personal. Lo otro es que muchos interpretan que es un problema lejano y como no afecta la vida diaria no resulta urgente. Además, están aquellos que prefieren velar por sus necesidades inmediatas (trabajo, ingresos, o estilo de vida), es decir, esperan que alguien más lo solucione porque están muy ocupados en sus vidas diarias. Otra razón muy significativa es que muchos consideran que sus esfuerzos individuales son insignificantes frente a la magnitud del problema, lo que genera impotencia, inacción e indiferencia.
Entonces, la sobrecarga turística tiene variados impactos en los destinos, comunidades y turistas. La pregunta sería ¿Cómo hacer para equilibrar el flujo de visitantes con la calidad de vida de los residentes y la sostenibilidad del entorno?
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